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Después del ruido…
Los ruidos de siempre
16/12/2016 | Por Mario Abel

Las revelaciones realizadas desde la Procuración General respecto al equipo criminalístico que trabajó en San Carlos de Bariloche en el caso del efectivo policial, Lucas Muñoz, confirman las peores sospechas que existen desde que el uniformado desapareció a mediados de julio pasado y cuando 27 días después con el gobernador, Alberto Weretilneck, en la ciudad, apareció el cuerpo prolijamente plantado en una zona que había sido rastrillada previamente.

Según los profesionales que intervinieron en la desaparición, y posterior muerte de Muñoz, se trata de un secuestro extorsivo. El hecho se planificó, y como si se tratara de una historia, tuvo principio, nudo y desenlace. Las preguntas obvias que surgen, es quién extorsionó a quién y por qué, y es muy difícil pasarse por alto el hecho de que el cadáver haya sido colocado como en una suerte de rito, afeitado y vestido, y que poco tiempo después, el gobernador abandonara intempestivamente la ciudad.

“Conociendo como conozco a la Policía, hubieran dado vuelta Bariloche, y sin embargo, tenemos que estar sacando información con tirabuzón y eso no es un buen signo", sostuvo el cuatro de agosto último Weretilneck respecto a su admisión de que “nadie niega” que “un sector de la Policía local está bajo sospecha”, ya que “los hechos se llevaron a cabo en la comisaría n° 42”. Detrás de todas esas palabras, la apuntada es la fuerza de seguridad provincial, y el dedo acusador el de la máxima figura política de la provincia.

El caso Muñoz, como otros tantos en Río Negro a lo largo de la historia reciente, va camino a la impunidad. Es muy difícil no planteárselo en esos términos, ya que luego de la presión inicial de los primeros dos meses, desde hace un buen tiempo a esta parte ha ido perdiendo peso dentro de las preocupaciones inmediatas del gobierno y de los medios de comunicación. Nunca surgió una revelación lo suficientemente fuerte que lo devolviera al centro de la escena, y el gobierno después de los desplazamientos de oficiales y suboficiales de la regional Andina y de la propia comisaría n° 42, estuvo más preocupado en que las esquirlas no lo afecten que en la búsqueda de la verdad.

El Poder Judicial, y más específicamente el Ministerio Público, han seguido por acción u omisión la tradición de no resolver nada en este tipo de casos. Daniel Solano, Atahualpa Martínez y Lucas Muñoz (por reducir todo a los más recientes y rutilantes hechos del mueso de la impunidad existente), tienen en común haber sido jóvenes y de provenir de sectores de bajos ingresos. Cuesta creer que igual hubiera sido el destino de tres jóvenes de sectores medios o altos.

La sociedad rionegrina, fragmentada en regiones disímiles desde varios aspectos, sin embargo reacciona de la misma manera, sin importar la matriz económica o cultural que la defina. Este es un punto que tampoco puede pasarse por alto, dado que cuando la inmensa mayoría de los habitantes de distintas ciudades reacciona del mismo modo, es porque la indiferencia es lo que la define de la cordillera al mar y de la línea Sur a al límite con las provincias vecinas del norte o el distrito bonaerense. Sin el océano de la indiferencia, no se podría nadar en la impunidad.

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La reforma de la ley Orgánica de la Policía, aprobada este viernes en la Legislatura por mayoría cuando el consenso político general es lo que define por antonomasia a este tipo de normas, es la respuesta del gobierno de Weretilneck al caso Muñoz. A partir de ahora, siguiendo los lineamientos esbozados por el oficialismo en el proyecto y por sus defensores en el recinto, todo será genial.

Los mismos que no pudieron aparecer más públicamente, como el ministro de Seguridad, Gastón Pérez Estevan, y el Jefe de la Policía, Mario Altuna, siguen en sus puestos y luego del más rotundo fracaso que se tenga memoria en Río Negro desde la violencia policial de junio de 2010 (hechos también sucedidos en Bariloche), de la galera han sacado la ley que transformará a una fuerza integrada por uniformados que secuestraron y asesinaron a otro uniformado, en algo eficiente, moderno, y con respeto por los derechos humanos.

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Pese a que el gobernador, ya que su Ministro de Seguridad y su Jefe de Policía han salido de circulación pública, ha sostenido que no existen peligros de desbordes sociales o “saqueos” en Río Negro, desde el lunes de esta semana efectivos del COER custodian los frentes de hipermercados en Bariloche, básicamente los mismos que fueron saqueados hace alrededor de cuatro años atrás.


La fiesta interminable

En un año récord de endeudamiento y déficit fiscal, el gobierno de Weretilneck propone como para no romper el encanto del final, que se apruebe en la Legislatura un nuevo endeudamiento, ahora por 500 millones de dólares. La sesión se realizaría entre la navidad y el fin de año, o a comienzos de enero, según confiaron fuentes oficiales. El argumento, para semejante pedido en sesiones extraordinarias, son fondos para obras de infraestructura. Sin embargo, el pago de los salarios de enero, son el desafío a la vista más inmediato que tiene el gobierno provincial.

La reacción del Frente para la Victoria, que se opuso en la Legislatura a las reformas de las leyes del Servicio Penitenciario y la Policía, es como mínimo la realización de un debate amplio y serio sobre terminar el año o comenzar el próximo, con un endeudamiento de 500 millones de dólares. La moneda norteamericana está en su pico máximo respecto al tipo de cambio desde que estalló la convertibilidad en diciembre del 2001, aunque también se ha revalorizado como nunca respecto al Euro, fenómeno que se atribuye al próximo arribo a la Casa Blanca de Donald Trump, cuestiones estas que exceden largamente al desarrollo en este espacio de reflexión. El contexto, tanto externo como interno, no es el mejor para endeudarse y en dólares. Pero, como esto es Río Negro, todo y más es posible.






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